Acerca de una verdad incomoda
Es hora de que se sepa. La gente linda se junta.
Imaginemos una fiesta, promedio 50 personas en un departamento. El número de gente linda que asista debe ser impar siempre.
Según un trabajo realizado por este grupo de investigadores, las personas lindas se juntan con las personas de su mismo nivel de lindura o con aquellas que poseen una discrepancia del 0,5% en la distribución equitativa del factor de belleza.
A los fines de este texto, esas personas con discrepancia estética serán llamadas “normales”.
Aquellas cuya discrepancia supere el 1,5% serán llamadas “belleza exótica” y cuando los niveles marquen más del 3% de diferencia en cuanto a los niveles de belleza, estaremos hablando de gente “fea”.
Retomando, un feo sabe mirar con deseo a un lindo, y cree siempre estar a la altura de un normal. Un normal se identifica (de acuerdo al sexo, al día, al peinado o a la moda) con un raro y con un lindo, indistintamente. Un lindo siempre cree que es feo. La humildad, en este caso, es propiedad intrínseca de las personas lindas. Cuando la misma se encuentra en nivel de “belleza exótica” para abajo, se manifiesta como falta de autoestima y genera un “emo”.
Entonces, la fórmula de la atracción responde a estas variantes. La humildad del lindo lo acerca a otro lindo humilde que no se identifica con su grupo lo que permite la interacción de ambos niveles de conciencia estética, así da comienzo, por sus características humanas intrínsecas, al clima preciso de unión bucal.
Y ahí cagaron los “normales”, “raros” y “feos”.
Cuando dos lindos se besan, no hay vuelta atrás: el hechizo de su belleza los une.
Al respecto, se han registrado sucesos peculiares. Contagiados por la incidencia amorosa de dos lindos, depuestas sus armas de seducción, un grupo de normales tiende a repetir esa conducta de aceptación y a generar uniones bucales intensas entre ellos, asimismo, el comportamiento es homologado para el nivel inmediato inferior, y admite además la conjunción de uniones híbridas entre feos y raros, o entre normales y feos.
Al analizar estos datos, hemos encontrado con sorpresa, que tales uniones híbridas no responden al número par o impar de los asistentes, sino al nivel de alcohol con relación a la hora de la madrugada en que suceden. Esto da una curva de relación positiva de niveles ascendentes: a mayor cantidad de alcohol y cuanto mas avanzada esté la hora, se registran mas cantidad de uniones híbridas (por el contrario, bajo estas condiciones el numero de uniones lindo-lindo permanecen estables).
Por todo lo aquí expuesto podemos concluir que el nivel de diversión en un evento festivo está determinado por el numero impar de sus asistentes “lindos”, lo que, como comprobamos, determina las uniones lindo-lindo, lindo-normal y potencia en segundo grado las uniones híbridas.
Asimismo, los factores que no se debe desconocer apuntan a garantizar la correcta unión de los individuos lindos, la efectiva provisión de alcohol, la destreza del DJ para crear un clima favorable y sobre todo la invitación de este excelso grupo de investigadores a dicho evento.