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Manifiesto del que vuelve
Posted by Tin
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1:14 PM
No quiero aplausos ni reconocimientos, no quiero halagos no quiero nada. El que vuelve, vuelve por necesidad no por merito. Y más si el que vuelve soy yo.
¿Y por que volver? En una época dije que mi blog había perdido su contingencia, que la realidad no podía ser encauzada en letras, pero hoy día puedo hacer autocritica. Me equivoque señores. Mi blog fue abandonado cuando lo que tenia para decir era escuchado en otros lugares.
Uno escribe cuando necesita que lo lean. Cuando encuentra en este lugar una utopía Arial 10 para gritarle al mundo sus cuatro patéticas verdades. Bueno, deje de gritarlas en la plaza y de atiborrar los oídos de mis amigos con mi verborragia y aca estoy, creándole conjuntivitis al gil que desee leerme.
Ademas también la frivolidad del fotolog se volvió incontingente. Una imagen vale mas que mil palabras y creo que no llegue a tipear 300. Sin embargo ningún espacio va a morir eso lo sabemos todos. No me olvido de ese que me dijo hace poco que andar por los hipervínculos de su (mi-nuestro) blog era como ir a hacer buceo a la Laguna de Mar Chiquita, en Córdoba. Uno sabe que hubo vida allá abajo. Uno ve el pueblo y hasta e surtidor de nafta. Pero ahora nada queda. O mejor dicho, queda todo pero nadie adentro.
Así qué parece que me puse la escafandra, que me calcé el traje de buzo y que vine hasta acá abajo, a mi casa en la ciudad hundida, a sacar el polvo qué se asentó sobre los muebles y habitaciones sumergidas
Pasen y siéntense, enseguida les traigo un te.
¿Y por que volver? En una época dije que mi blog había perdido su contingencia, que la realidad no podía ser encauzada en letras, pero hoy día puedo hacer autocritica. Me equivoque señores. Mi blog fue abandonado cuando lo que tenia para decir era escuchado en otros lugares.
Uno escribe cuando necesita que lo lean. Cuando encuentra en este lugar una utopía Arial 10 para gritarle al mundo sus cuatro patéticas verdades. Bueno, deje de gritarlas en la plaza y de atiborrar los oídos de mis amigos con mi verborragia y aca estoy, creándole conjuntivitis al gil que desee leerme.
Ademas también la frivolidad del fotolog se volvió incontingente. Una imagen vale mas que mil palabras y creo que no llegue a tipear 300. Sin embargo ningún espacio va a morir eso lo sabemos todos. No me olvido de ese que me dijo hace poco que andar por los hipervínculos de su (mi-nuestro) blog era como ir a hacer buceo a la Laguna de Mar Chiquita, en Córdoba. Uno sabe que hubo vida allá abajo. Uno ve el pueblo y hasta e surtidor de nafta. Pero ahora nada queda. O mejor dicho, queda todo pero nadie adentro.
Así qué parece que me puse la escafandra, que me calcé el traje de buzo y que vine hasta acá abajo, a mi casa en la ciudad hundida, a sacar el polvo qué se asentó sobre los muebles y habitaciones sumergidas
Pasen y siéntense, enseguida les traigo un te.